Flexiseguridad: Formalidad y formación continua para un mercado laboral de mayor calidad

Iniciamos un año más lleno de ilusiones, esperanzas y sobre todo oportunidades de hacer nuevas y mejores cosas en cualquier ámbito de nuestra vida; sin embargo, también es un nuevo año en el cual seguiremos luchando con el tema sanitario y las consecuencias que esto genera en diversos aspectos de nuestra vida, desde los temas personales que por tercer año consecutivo nos veremos obligados a mantener una distancia personal con quienes más queremos para cuidar la salud, hasta los temas profesionales que seguirán impulsando a los gobiernos y las empresas a buscar nuevas formas de relacionamiento que nos permitan cumplir con nuestras actividades generando cada vez más valor para todos los participantes.

Y es en este contexto en el cual quiero introducir este concepto manejado y recomendado en la unión europea al menos desde el 2007, aunque solo Dinamarca lo ha adoptado e implementado de forma total. Me refiero a la “Flexiseguridad”, la cual tiene como objetivo contar con un mercado laboral totalmente flexible en donde no existen restricciones para la contratación de personal y las personas que pierden el empleo reciben un apoyo durante el tiempo que se encuentran desempleados y a su vez el estado en alianza con la iniciativa privada ofrecen formación gratuita y de calidad de forma continua, de forma que las personas puedan mejoras sus habilidades y aptitudes para incrementar las posibilidades de colocación, sobre todo para las personas que en un momento determinado pierden su empleo.

Me parece que los tiempos que estamos viviendo, en donde la pandemia ha cambiado totalmente la forma de trabajo, siendo el empleo a distancia lo que esta proliferando más y que esto mismo permite a las personas trabajar desde su hogar para cualquier empresa del mundo, este modelo de flexibilidad comenzará a tomar relevancia no solo en la Unión Europea, sino en todo el mundo. En este sentido, cualquier país que quiera contar con un mercado laboral y económico competitivo a nivel global debe proteger al empleado promoviendo el empleo formal, sancionando fuertemente la informalidad y promoviendo la formación y desarrollo de su fuerza laboral en todos los frentes, tanto en temas de conocimientos como de habilidades emocionales e interpersonales.

En este sentido, la formalidad se promueve dando ventajas a las empresas, siendo una de estas reduciendo impuestos que tengan que ver con nuevas contrataciones, focalizando los esfuerzos en todo aquello que genere la primera oportunidad de empleo formal y de oportunidad a grupos de personas que actualmente tienen una mayor barrera de entrada, como lo son: los jóvenes, mujeres, personas LGBTTTIQ+ y personas mayores de 45 años.

Para fortalecer esta idea es importante que la iniciativa privada cuente con la mayor cantidad de herramientas posibles y un instrumento que es fundamental para fortalecer esta flexibilidad es la regulación de empresas de trabajo temporal formal, para que a las empresas les sea fácil contratar de manera formal, aún cuando sea un contrato por proyecto o de poca duración. Es decir, regular el trabajo flexible y formal, acompañado de un plan único nacional de upsklling & reskilling que en coparticipación con la iniciativa privada proporcione oportunidades reales de capacitación continua y de calidad para toda la fuerza laboral.

Este modelo es sumamente positivo en momentos como el que estamos viviendo, ya que permite una adaptación rápida de las empresas a los constantes cambios del entorno. Gracias a al flexibilidad que genera para contratar, la empresa puede adaptarse de forma inmediata a las variaciones que se generen a su alrededor, y esto también favorece a la fuerza laboral, ya que en Dinamarca, país que ha adoptado este modelo, se ha identificado que casi la totalidad de las personas que buscan empleo encuentra trabajo en un periodo menor a los dos meses, debido a la facilidad que tienen las empresas para contratar y a la alta formación de calidad que se le ofrece a todas las personas.

Debemos considerar que para que este modelo sea posible se deben dar cambios estructurales tanto en el modelo actual como en la mentalidad de la población. Por una parte las empresas deben percibir al trabajador como un activo que aporta valor al trabajo y no como un costo, y del otro lado los y las trabajadoras deben considerar que el tiempo de permanencia en una empresa tendería a ser mucho menor y por lo tanto deberían mantenerse abiertos a nuevos contextos laborales y sobre todo mantenerse atentos de las innovaciones y los nuevos conocimientos que los mantendrán vigentes en el mundo laboral.

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